En menos de cinco minutos el entrenador ya había dictaminido que me faltaba disciplina, que tenía que llegar más temprano y que tenía que dejar de fumar (¿?).
Hacía mucho tiempo que no estaba tan de acuerdo con nadie.
Así supe que esta vez el plan podía llevarse a cabo, que tenía una que otra posibilidad de éxito y que el nombre más apropiado que podía ponerle era el de Welter.
Aquí comienza mi incursión en el boxeo amateur.

No comments:
Post a Comment