Sunday, February 7, 2010
RAE: Boxeo
(De boxear).
1. m. Deporte que consiste en la lucha de dos púgiles, con las manos enfundadas en guantes especiales y de conformidad con ciertas reglas.
RAE: Equipo
1. m. Acción y efecto de equipar.
2. m. Grupo de personas organizado para una investigación o servicio determinado.
3. m. En ciertos deportes, cada uno de los grupos que se disputan el triunfo.
4. m. Conjunto de ropas y otras cosas para uso particular de una persona, y, en especial, ajuar de una mujer cuando se casa. Equipo de novia, de colegial, de soldado, etc.
5. m. Colección de utensilios, instrumentos y aparatos especiales para un fin determinado. Equipo quirúrgico, de salvamento.
6. m. Inform. Conjunto de aparatos y dispositivos que constituyen el material de un ordenador.
Tuesday, February 2, 2010
RAE: Constancia
(Del lat. constantĭa).
1. f. Firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.
Clase 001: Constancia
Hace años que no hacía ejercicio en grupo. Jamás en la vida había practicado un deporte. Yo esperaba partir altiro con eso de los jabs y los cross, sin embargo, la primera instrucción fue la de trotar: primero de frente, luego de lado, luego del otro. Después de una combinación imposible de dos trotes de un lado seguidos de dos trotes hacia el otro, había que trotar para atrás. No estaba muerta de cansada a esas alturas porque mi falta de coordinación en eso de trotar de lado me había proveído algunos segundos de descanzo que ahora me servían de reserva energética.
Me gusta pensar que me veía digna cuando dejamos de trotar y pasamos a la parte de los golpes. Había que encontrar un compañero y entrenar del siguiente modo: uno pega y el otro para los golpes. Como era mi primera clase no tenía ni vendas ni guantes ni compañero. Fui eximida de la obligación de las vendas, me pasaron unos guantes plateados con olor a buey y condenaron a la otra mujer del grupo a practicar conmigo.
Primera combinación: jab, jab-cross-jab. Todo con guardia izquierda porque se supone que soy diestra. Eso de efectivamente pegarle a algo al final del movimiento resultó bastante más complicado de lo que yo esperaba. Exigía cierta coordinación con los movimientos de mi involuntaria compañera, además de cierto ritmo de baile que aun no había sintonizado con mi cuerpo. Y había que pegarle, claro, a los paragolpes de la compañera. Esto no se parece en nada a esos sucedáneo hermosamente envasados llamados BodyCombat o AeroBox o FightDo. Aquí hay que pegar en serio. Es verdad que yo llevaba cuantes y que mi involuntaria compañera tenía esos conjicitos en sus manos pero cada golpe duele, cada golpe roza y cada golpe canza. No alcancé a pensar mucho tiempo en lo mucho que me dolían las manos porque sonó un pito indicando que debíamos cambiar de roles.
Fallo n-ésimo: con mucho esfuerzo me puse los paragolpes al revés. Perdí la mitad de los tres minutos de mi compañera reacomodando los famosos paragolpes. El 40% del tiempo restrante lo invertimos en que yo aprendiera a parar un golpe. Los pocos segundos que sobraron fueron dedicados a parar su ja, jab-cross-jab con tal descordinación que merecimos un par de retos especiales por parte del entrenador.
Nuevamente, mi descordinación me había salvado de la fatiga absoluta. El entrenador será muy estricto pero no es un hombre cruel, así que liberó a mi compañera de la carga de mi educación pugilística y a mí me mandó a golpear a un tozudo saco de arena. El objetivo era realizar la misma combinación cuidando la técnica, la velocidad y la guardia. Creo que no cuidé ninguna porque cada cierto rato me llegaba un reto por algún motivo distinto cada vez. Como estaba sóla me dediqué a golpear con toda mi fuerza y toda mi velocidad al pobre saco que no me había hecho nada. Mala idea, mi cuerpo desacortumbrado a estos trances me devolvió un descompensación de presión en el oído izquierdo y una naúsea rebelde y repetitiva que no dejaba de jugar conmigo.
Tuve que sacarme los guantes liberando todo el olor a buey frente a mi cara. Troté de manera irregular al baño, quise lavarme la cara pero el olor a buey en mis manos no me dejaba, ahora quería vomitar en serio y el oído tapado no dejaba de zumbar. Me senté en el camarín a esperar que este estado se disolviera en el tiempo. Pasaron tantos minutos que el entrenador ya iba a buscarme. Terminé de intentar quitarme el olor a buey de las manos y salí a la zona de entrenamiento. Descancé como los niños impedidos en la banca de suplentes. El entrenador encontró uno guantes rojos con "olor a rosas" y me dijo que no me rindiera que usara esos guantes y que volviera al saco cuando se me hubiese pasado el mareo. Dijo que si quiería seguir en esto del boxeo tenía que tener constancia y disciplina. Yeah, pensé yo, me resultaría más fácil tener un sexto dedo en la mano izquierda.
Volví al saco y me pasé en resto de la clase en el loop jab, jab-cross-jab, naúsea. Tuve que regresar al baño y para cuando volví los demás ya estaban trotando para elongar. Terminamos con abdominales y trabajo de brazos. El entrenador me dijo que había sido indulgente conmigo porque era mi primera clase, que desde el miércoles me iba a exigir igual que a los demás y que el olor a buey era la esencia misma del box.
Monday, February 1, 2010
RAE: Disciplina
(Del lat. disciplīna).
1. f. Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.
2. f. Arte, facultad o ciencia.
3. f. Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto.
4. f. Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing.
5. f. Acción y efecto de disciplinar.
Cuerpos Dóciles I: Disciplina
En menos de cinco minutos el entrenador ya había dictaminido que me faltaba disciplina, que tenía que llegar más temprano y que tenía que dejar de fumar (¿?).
Hacía mucho tiempo que no estaba tan de acuerdo con nadie.
Así supe que esta vez el plan podía llevarse a cabo, que tenía una que otra posibilidad de éxito y que el nombre más apropiado que podía ponerle era el de Welter.
Aquí comienza mi incursión en el boxeo amateur.
